Sobre aprender a hechizar

Y cómo coser me cambió la vida.

Nunca me ha encantado nombrarme como artista. Lo que pasa es que siento que el nombre es un poco pretencioso. En verdad solo me considero una persona que necesita crear para vivir y procesar sus emociones. Si esas cosas se consideran arte o no, me tiene sin cuidado.

Una de las cosas que me encantan crear son prendas, particularmente vestuarios (o sea, prendas para usar en escenario o con una función performática). Aprendí a coser porque a inicios de 2018 tuve un sueño sobre una camisa de cuello de tortuga azul rey que no pude encontrar en ningún lugar (toda esta historia podría ser otro artículo, así que no me iré en detalle). Hoy, en 2026, esa camisa sigue en mi clóset.

A mediados de 2018, yo estaba en mi ciudad natal (Reynosa, Tamaulipas) haciendo mi trabajo de campo para mi tesis de licenciatura en antropología social (parte de mi vida que también podría ser otro artículo). Y, a unas semanas de regresar a Mérida para retomar mis clases en el semestre de otoño, me enteré de que iba a haber un ball1 organizado por House of Apocalipstick, en el que yo quería caminar en la categoría de runway.

Cuando caminé (y gané) en mi primer ball (2018).

Decidido a participar, me dediqué unas dos semanas a preparar mi hechizo (en este contexto, look). Que consistía en un saco y un pantalón que había comprado en el tianguis, cadenas de Fantasías Miguel y una camisa de mesh negra que tuve que hacer a mano porque no tenía máquina de coser en Mérida.

Tenía los dedos al borde de ensangrentarse. La camisa no estaba muy bien hecha, pero yo sentía que estaba usando alta costura.

Con el tiempo, me fui involucrando más y más en la cultura ballroom. Como siempre he sido una persona enorme, con piernas gruesas que le hacen hoyos a todo lo que tocan (aun cuando estaba delgado), empecé a coser para hacer cosas que me quedaran bien o que fueran algo cercano a lo que yo imaginaba.

Yop en el Melodrama Ball (2019)

Poco a poco fui descubriendo que no tenía que gastar tanto como otras personas para hacer algo bonito. En inicios del 2019, fui a un ball en Monterrey y la categoría de runway tenía como requisito usar materiales reciclados, así que usé el plástico donde había venido envuelto mi colchón, bolsas de basura blanca y fotocopias de mis lecturas de antropología para hacer mi hechizo. En total gasté $18 pesos en barras de silicón.

Gané la categoría y aunque terminé tirando ese vestuario porque se hizo feo con el sudor, aprendí a hacer más con menos. Algo que sigo haciendo aunque ya sea adulto con dinero adulto.

Mi boa de organza gris, mi primera gran inversión de $400.

Aprender a coser me dio la facilidad de poder hacer lo que quisiera. Aunque no tuviera la habilidad técnica (que aún sigo puliendo), logré hacer cosas de las que estoy muy orgulloso, como mi primera boa de organza que utilicé en el Quinceañera Ball en abril del 2019. Gasté la módica cantidad de 400 pesos porque compré 20 metros de tela. Me tardé casi dos semanas en hacerla, pero valió cada segundo de tiempo invertido.

Para finales de 2019, empecé mi carrera como encueratriz profesional (o sea, me pagaron por hacer striptease en una fiesta). La idea del performance era que estuviera detrás de un peep hole y que me tuviera que encuerar hasta quedarme en calzones. No sabía cómo coser calzones; tampoco tenía dinero para comprarme uno bonito, así que terminé cortando un bóxer de Fruit of the Loom hasta que pareciera una tanguita. Gasté $0 pesos y gané $400. Me sentía soñado.

En 2020, durante la pandemia, tomé clases de burlesque con mi amiga y maestra, Purrlette (@gym.vedette en Instagram). La asignatura final del curso consistía en realizar un número de burlesque. Las tiendas de telas estaban cerradas y yo no tenía dinero para comprar en línea. Me dediqué a resolver.

Mi primer número como Moi “El Bomboncito Etéreo”

La idea de mi número (puedes verlo haciendo clic aquí) era que estaba harto de la pandemia y del encierro y que quería escapar hacia el cielo en una nubecita donde pudiera ser feliz. Usé el saco negro que ya tenía, mi boa, que corté y alteré con tela que tenía sobrante, un calzón negro que hice cortando una camiseta que me dieron en la universidad, uno blanco, usando una camiseta vieja, y un chichero de nubecitas de cartón que decoré con hilo de bordado.

Ya no volví a mirar atrás. El burlesque hizo que mis habilidades de costura crecieran exponencialmente, ya que las prendas son el elemento central de la historia que cuentas. Aprendí sobre zippers, ataduras, broches, velcros y cultivé una estética propia que aún me acompaña.

Mi primer corset.

Para mi número en el que creé mi alter ego de villana que jotificaba al mundo, me propuse invertir más tiempo y dinero en mi vestuario. Terminé suscribiéndome por un mes a una academia online de costura y vestuario histórico (la ahora difunta Foundations Revealed2), donde conseguí un tutorial para hacer corsets desde cero. Me tomó más de dos semanas de trabajo, pero logré hacer un corset que me quedaba a la perfección y alterar el patrón para usar un zipper como abertura.

Prosty the snowman.

Mientras fui encontrando más mi estética como vedette, me di cuenta de que quería hacer cosas que me hicieran feliz, pero, sobre todo, que me dieran risa. Así llegué a mi primer número de botarguita de fieltro. Hoy la construiría de forma diferente y usaría imanes o broches en lugar de velcro, pero es definitivamente una de las cosas que más feliz me han hecho crear.

(En la parte trasera le cosí una tanguita roja… camp)

Ahora también bailo bellydance. Naturalmente, hago mis vestuarios.

Aunque en los últimos años he cosido mucho menos de lo que hacía antes, me hace feliz ver mi progreso y saber que puedo crear lo que se me venga a la cabeza. Tengo vestuarios más complejos que otros, pero de todos me siento sumamente orgulloso porque representan el trabajo de mis manos, muchos colapsos y muchas horas de estudio.

Aprender a coser y diseñar me ha dado las herramientas para convertirme en la vedette y bailarina de mis sueños. Y aunque aún queda mucho camino por recorrer, sé que Tina (así se llama mi máquina de coser) estará ahí para apoyarme y verme coser de manera caótica a las 3 de la mañana.

★★★

1 Espacio de competencia de la cultura ballroom que surgió como respuesta de las mujeres trans negras y latinas en Nueva York hacia los espacios de concursos de belleza blancos hegemónicos (y racistas.) Para ver un poco del contexto, recomiendo The Queen (1968) y Paris Is Burning (1990), aunque gran parte de la historia de la cultura se mantiene a través de la tradición oral. Pregúntale a tu voguera de confianza.

2 Aunque Foundations Revealed ya no existe, una de sus colaboradoras conserva algunos artículos y tutoriales en: https://learncorsetmaking.com/library/

Siguiente
Siguiente

Confesiones de una diva espiritual y materialista